El sur de Francia es una zona que limita con los Pirineos y que tiene a Perpignan como una de las ciudades más importantes y representativas. Ya que es ni más ni menos, que la capital de los Pirineos Orientales y geográficamente está situada a orillas del río Tet, que atraviesa su casco antiguo, que destaca por su aspecto medieval.
Por ello, uno de los mejores planes que se pueden hacer en esta ciudad, es sin duda perderse por sus calles y descubrir sus encantos durante el paseo, así como sus mercados. Podemos descubrir lugares únicos, como, por ejemplo, las orillas del Canal de la Base o la Plaza de la Lonja o emblemáticos edificios como el Castillet, la Catedral de San Juan Bautista o el Palacio de los Reyes de Mallorca.
Sin embargo, la belleza de esta región situada al sur de Francia va mucho más allá de Perpignan, ya que podemos encontrar rincones mágicos y paisajes espectaculares que son difíciles de olvidar. Y entre esa variedad de paisajes y rincones naturales que hay que visitar, encontramos pueblos de distintos tamaños que desprenden un encanto especial que no te puedes perder en los departamentos franceses de Aude, Ariège, Hérault o de los Pirineos Orientales.
Castelnou
Se trata de uno de los pueblos más bonitos y con mayor encanto de toda la zona del sur de Francia. Es un pueblo pequeño -de alrededor de 400 habitantes- que se caracteriza por su aspecto medieval conservado de una manera extraordinaria en la que podemos recorrer sus calles empedradas que se adaptan a los desniveles del terreno y proporcionan al visitante una experiencia única y un gran placer al atravesarlas. Estas, organizan el eje urbano en dos calles principales: la calle de abajo y la calle del medio.
También podemos ver los restos de sus murallas con ocho torres, pasear a través de las puertas medievales situadas en los cuatro puntos cardinales, entre las que podemos destacar el pórtico medieval de Millars -el Pórtico Norte-.
También es recomendable visitar el castillo Vizcondal (el castillo feudal), que destaca en sobremanera en la silueta del propio pueblo cuando se ve a cierta distancia. Este castillo fue erigido por la familia vizcondal de los Castellnou, dando lugar en el año 1020 al nacimiento del Vizcondado de Castellnou. Por ello, visitar este pequeño pueblo es como viajar en el tiempo hacia el período medieval y toda una experiencia.
Otro de los lugares más atractivos de este rincón de Francia es la Iglesia de Santa María del Mercadal, situada en extramuros y arquitectónicamente, de un marcado estilo románico, aunque ha sido restaurada en varias ocasiones desde que se levantó por primera vez. Este edificio destaca por las pinturas románicas y por el mobiliario de estilo barroco que podemos encontrar en su interior.
Castellnou se encuentra a unos veinte kilómetros de Perpignan, al pie de los montes Aspres y merece la pena visitarlo por sus atractivos turísticos y por su aspecto medieval y mágico que nos transporta a otra época desde el primer momento en que ponemos un pie en este pueblo.
Carcasona
Carcasona o Carcassonne es una comuna francesa que tiene el privilegio de ser la capital del departamento de Aude y que se encuentra a medio camino entre Perpignan y Toulouse. Esta ciudad es de sobra conocida por su ciudadela amurallada y por su conjunto arquitectónico medieval, que fue restaurado en el siglo XIX por Viollet-le-Duc, también conocido por ser el arquitecto que construyó la aguja de la catedral de Notre Dame de París, que quedó destruida en 2019 tras el incendio de dicha catedral.
Merece la pena viajar a este lugar para disfrutar de su ambientación medieval idílica, ya que es un lugar que tiene un aspecto de cuento de hadas por su fortificación medieval perfectamente reconstruida y por el aspecto de sus calles medievales.
Esta ciudad cuenta con unos 3 kilómetros de murallas medievales que se reparten entre el interior y el exterior y que fueron construidas, en origen, en torno a los siglos III y XIII, aunque fueron reconstruidas posteriormente.
Esta muralla dispone de 52 torres repartidas entre estas dos murallas y su ciudadela tenía cuatro entradas, orientadas en los cuatro puntos cardinales, algo habitual en el trazado medieval de las ciudades o pueblos medievales. Entre estas puertas, la que mejor se conserva es la Puerta de Narbona, que da acceso a la ciudadela con un puente levadizo. También destaca la puerta del Aude, la Basílica de Saint-Nazaire y, por supuesto, el castillo de Carcasona.
Mijanès

Mijanès es una población y comuna francesa, situada en el departamento de Ariège. Destaca por ser un pintoresco pueblo de alta montaña situado entre la naturaleza, a una altura de 1.048 metros sobre el nivel del mar. Dispone de una famosa estación de esquí que se abre durante el invierno. Por ello, es uno de los lugares preferidos para los amantes del esquí.
En cuanto a su arquitectura y trazado, Mijanès tiene la peculiaridad de tener todas las de sus casas orientadas hacia el sol y por el aspecto grisáceo y medieval de sus tejados y fachadas. Esto le da cierto aire mágico de cuento de hadas.
Entre los lugares visitables de interés turístico, debemos destacar la presa de Noubals, la iglesia de Saint Jean-Baptiste, de estilo renacentista, que se construyó en el siglo XVII o el Gouffre du Mounégou, la Fragua Catalana. Además, este pueblo, al estar situado en una zona natural, te recomendamos dar una vuelta y disfrutar de las fantásticas vistas del pueblo, así como perderse por sus idílicas calles.
Gruissan
Gruissan es un pueblo costero que se sitúa entre los municipios más bellos de toda Francia y que se asienta entre las aguas de varias lagunas situadas a orillas del mar Mediterráneo. Este pueblo se caracteriza por su construcción circular en torno a la torre de Barbarroja, como si se tratara de una especie de espiral. Aunque su trazado parezca fruto de un capricho, lo cierto es que se hizo de esta manera por razones defensivas, ya que Gruissan podía defenderse mejor en caso de ataque.
En cuanto a su patrimonio, podemos destacar el castillo, que se alza en el centro del propio pueblo, sobre la colina. En él, destaca la silueta de la torre de Barbarroja, que fue construida entre 1245 y 1287 por el arzobispo Guillaume de Broa. Esta torre funciona como un impresionante mirador desde donde se puede ver el pueblo desde arriba y disfrutar de sus impresionantes paisajes costeros.
Desde el punto de vista del turismo, debemos nombrar la capilla de Notre dame des Auzils, perderse por sus calles medievales y disfrutar de sus paisajes costeros, que permiten disfrutar de unas vistas espectaculares de ensueño.
Tuchan
Tuchan es un pueblo que se sitúa en el borde de los Pirineos Orientales, a los pies del Mont Tauch, a unos treinta kilómetros de Perpignan. Es un antiguo pueblo de origen medieval que destaca por el trazado antiguo de sus calles por sus tejados de aspecto rojizo que se levantan en torno a una zona natural muy característica por la plantación de viñedos.
A sus alrededores destacan sus paisajes de ensueño y sus monumentos históricos, entre los que podemos destacar la iglesia de Notre-Dame-de-Faste. La misma se encuentra en el Monte Tauch y es un claro ejemplo de la arquitectura medieval típica de esta región del sur de Francia.
Asimismo, en Tuchan, no te puedes perder la visita a las ruinas del Fuerte de Aguilar, que data de los siglos XII y XIII y que, actualmente, se considera monumento histórico. Disfruta visitando sus callejuelas de aspecto medieval y de la naturaleza y que se extiende por sus alrededores. Así como de las espectaculares vistas que ofrecen los miradores de la zona.
Collioure
Collioure es una comuna francesa que pertenece al departamento de los Pirineos Orientales y que se ubica en la costa, frente al mar Mediterráneo. Se trata de otro de los pueblos más bellos de la costa francesa que destaca por el corazón medieval de su trazado. Este cuenta la historia del desarrollo del propio pueblo.
En él, te puedes perder entre sus calles y visitar sus castillos, torres y fortalezas medievales y de otras épocas que narran, como si de un libro abierto se tratara, de las diferentes ocupaciones que ha tenido a lo largo de su historia.
Entre sus monumentos más destacados, podemos encontrar en Colliure la Iglesia de Santa María de los Ángeles, el Castillo Real y el casco antiguo. El mismo se conoce con el sobrenombre de “el barrio de los pescadores”. Esto se explica porque, en su origen, era una ciudad que vivía de la pesca. Merece la pena hacer una escapada para conocer este pueblo más de cerca y descubrir su historia.
Lastours
Lastours es un pequeño pueblo y comuna francesa que se ubica en el departamento del Aude, en el sur de Francia. Aunque el pueblo en sí tiene cierto encanto, los parajes de Lastours destacan por el conjunto de las ruinas de sus cuatro castillos cátaros medievales. Incluso hoy en día, estos se alzan imponentes en lo alto de una colina rocosa situada en el valle de Orbiel, en medio de la naturaleza.
Es un conjunto histórico de una calidad excepcional, que se puede contemplar desde el mirador de Montfermier. Estos cuatro castillos, que datan de los siglos XI y XII, reciben el nombre de Cabaret, torre Régine, Sudespine y Quertinheux.
Entre ellos, forman un paisaje que recuerda a las pinturas del período del romanticismo. Periodo donde se destaca el valor de la ruina frente a la naturaleza viva y salvaje que lo llena todo con el paso del tiempo. Por ello, es uno de los conjuntos históricos medievales más importantes del país.
Évol (Olette)
Evol es una pequeña aldea muy pintoresca y que es muy poco conocida, situada en el término municipal de Olette. Se sitúa en el borde del Parque Natural de los Pirineos Catalanes, a muy pocos kilómetros de la frontera que separa Francia de España. Su aspecto es claramente medieval y destaca por el trazado empedrado de sus calles, así como las casas, de color grisáceo, hechas de piedra. Tiene un aspecto de ensueño que no es difícil de imaginar en un cuento de hadas.
Además de la belleza de este pueblo medieval, también encontramos otro atractivo turístico de origen medieval: el castillo de Évol. Este fue construido entre los siglos XII y XIII, del que hoy sólo se conservan las ruinas. No obstante, pese a su estado de ruina, este castillo es un lugar que tiene un encanto especial que lo hace digno de ser visitado.
Otros lugares que tienen este encanto especial también son la iglesia de San Andrés de Évol, así como la capilla de Saint Etienne de Évol. También merece la pena visitar el entorno natural. Ya que, desde el propio castillo se pueden contemplar unas vistas espectaculares de las montañas y de la propia naturaleza viva. Esto le da un aura típica del romanticismo al entorno que rodea esta aldea.
Cucugnan
También conocida como Cucunhan, es una comuna francesa, que se encuentra en el departamento francés del Aude. Se trata de un pueblo precioso, tranquilo y muy poco conocido que debes descubrir, ya que rebosa encanto por sus cuatro costados. Se caracteriza por estar levantado sobre una colina, por su tamaño reducido y por el colorido cálido de sus casas. Estas destacan frente al entorno natural de la ladera de la montaña donde se ubica.
Este pequeño pueblo contiene un molino de harina que es uno de los símbolos más representativos de la silueta de Cucugnan y uno de sus principales atractivos turísticos. Además del molino, merece la pena visitar su iglesia románica y los castillos de Quéribus y de Peyrepertuse. Estos se encuentran dentro de su término municipal.
Sin embargo, aparte de la iglesia románica, este pueblo no conserva prácticamente nada de su trazado medieval. Ya que fue arrasado en el siglo XV y reconstruido tiempo después. Eso sí, la reconstrucción se hizo con muchas ganas y mucho encanto, ya que es uno de los pueblos más bonitos de la región.